¿Son realmente importantes las evaluaciones de rendimiento y las inspecciones posteriores?

El equipo de Trackforce

Trackforce

21 de diciembre de 2015 · 3 minutos de lectura

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¿Son realmente importantes las evaluaciones de rendimiento y las inspecciones posteriores?

Todos afirmamos que realizamos evaluaciones de rendimiento e inspecciones posteriores. Eso forma parte de nuestro argumento de venta. Pero cuando somos una empresa mediana con unos 100 empleados, no siempre disponemos de los recursos económicos necesarios para destinar suficientes supervisores sobre el terreno que garanticen unas evaluaciones sistemáticas.

Si dispones de un programa informático, puedes consultar las métricas de rendimiento sin necesidad de estar presente. El registro es continuo, incluye la fecha y la hora, y contiene información GPS que puede incluir fotografías. Como responsable, puedes ver cuáles son los niveles de actividad de tus agentes a lo largo de largos periodos de tiempo.

3 mitos sobre las evaluaciones de rendimiento y las inspecciones posteriores

«No necesitamos evaluaciones de rendimiento porque tenemos supervisores sobre el terreno». Todos tenemos supervisores sobre el terreno, pero si somos una empresa de 100 personas, son las mismas personas que realizan nuestras patrullas y atienden nuestras alarmas. Al final del turno, si tienen cinco minutos para supervisar a otro compañero, probablemente aprovecharán ese tiempo para comprar algo en un drive-through. Los clientes lo saben.

«No necesitamos inspecciones posteriores porque conocemos a nuestra gente». Claro, cuando eres una empresa de 100 personas, probablemente puedas conocer a todos los agentes. Pero cuando llegas a las 150 personas, tienes que contar con documentación de control de calidad para mantener tus contratos. No vas a crecer hasta las 300 personas a menos que puedas mostrar a los clientes evaluaciones de rendimiento que demuestren que estás haciendo bien tu trabajo.

«No necesitamos evaluaciones de rendimiento porque gozamos de una excelente reputación». No es tu reputación lo que suscita dudas entre los clientes, sino la reputación del sector. Aunque estés haciendo un gran trabajo, tendrás que demostrarlo cuando los rumores sobre otra empresa pongan en duda la fiabilidad de los servicios de seguridad.

4 ventajas de las evaluaciones de rendimiento y las inspecciones posteriores

  1. Las evaluaciones de rendimiento crean un entorno ideal para comunicar las expectativas. Sin evaluaciones de rendimiento ni inspecciones periódicas tras el servicio, tienes que comunicarlo todo durante la incorporación del agente. Eso te coloca en una situación en la que, si corriges a un agente, este puede quejarse de que no ha recibido la formación adecuada.

  2. Las evaluaciones de rendimiento y las inspecciones posteriores ayudan a identificar las necesidades. Sin estas evaluaciones e inspecciones, no podrás comprender las diferencias entre lo que hacen tus agentes y lo que espera el cliente. La expectativa podría ser tan sencilla como llevar una linterna en el lugar de trabajo. Pero hay que cumplirla; de lo contrario, no se renovará el contrato. El mercado es demasiado competitivo. Las evaluaciones también te permiten conocer los puntos fuertes y débiles de cada agente, de modo que puedas ayudarles a dar lo mejor de sí mismos y estar preparados para la próxima oportunidad que les ofrezcas.

  3. Las evaluaciones de rendimiento ayudan a los propietarios a comprender el nivel de desempeño de los supervisores. Si las evaluaciones de rendimiento varían entre las distintas divisiones, sabrás cómo debes formar o apoyar a tus responsables. ¿Necesitan ayuda para encontrar buenos guardias? ¿Tienen problemas para fidelizar a los clientes? Muchas empresas de seguridad tienen dificultades para retener a los buenos empleados, por lo que cualquier cosa que puedas hacer para preparar a tu personal será de gran ayuda.

  4. Las evaluaciones de rendimiento ayudan a determinar la remuneración e identificar a los candidatos a un ascenso. Es recomendable seleccionar a los supervisores, al personal de operaciones y a los directivos de entre los propios empleados. No se pueden tomar decisiones objetivas sin disponer de información fiable procedente de las evaluaciones de rendimiento y las inspecciones posteriores.