Presentamos el Silvertrac Extra y a sus presentadores
Trackforce
4 de marzo de 2015 · 39 minutos de lectura

Presentamos el Silvertrac Extra y a sus presentadores
¡Bienvenidos al primer episodio del podcast «The Silvertrac Extra»! Estamos muy emocionados por empezar y tenemos muchas ganas de compartir con vosotros contenido increíble en el futuro. En este episodio sentamos las bases para los próximos episodios y dedicamos un rato a conocer a los copresentadores, Chris Anderson y Johnny Page. ¡Escuchadlo y no os olvidéis de compartirlo!
Transcripción del episodio n.º 1
Johnny: Hola a todos. Bienvenidos al primer episodio de «Silvertrac Extra», un podcast pensado para ayudaros a mejorar en el sector de la seguridad. Me llamo Johnny Page y me acompaña mi copresentador, Chris Anderson. Chris, ¿qué tal estás hoy?
Chris: Bien. ¿Qué tal estás, John?
Johnny: Estoy muy emocionado. La verdad es que estoy un poco nervioso porque es nuestro primer podcast. Creo que hemos hecho un par de seminarios web juntos y todo eso, pero hay algo que hace que grabar un podcast sea un poco diferente, ¿no crees?
Chris: Todavía. Tengo que admitir que me puse un poco nervioso cuando me preguntaste por primera vez cómo me llamaba. No sabía qué decir, se me había olvidado.
Johnny: Bueno, veamos si somos capaces de ir tirando con esto. Chris, creo que la mejor forma de empezar es hacer un resumen o un avance de lo que va a tratar el episodio. Creo que tenemos pensado repasar varios puntos. Nos presentaremos un poco. Hablaremos del objetivo del programa, comentaremos un poco quién debería escucharlo y quizá a quién no va dirigido. Daremos algunos datos sobre ti y sobre mí, cómo nos conocimos, y luego ofreceremos un avance de cómo se estructurarán los programas en el futuro. Así que, para empezar, Chris, ¿dónde creciste? Cuéntanos un poco sobre ti y dónde creciste.
Chris: Bueno, en realidad nací y crecí en California. En una pequeña ciudad llamada Lakewood, California, hasta los… creo que tenía unos seis años, y luego nos mudamos a Long Beach, que está al lado, probablemente a unas 7 u 8 millas al sur de allí. He vivido allí la mayor parte de mi vida.
Johnny: Vale, ¿y tienes hermanos?
Chris: Sí, de hecho tengo un hermano gemelo que se llama John. Tengo un gemelo casi* idéntico. Y luego tengo un hermano menor que se llama Scott, que trabaja con nosotros, como ya sabes.
Johnny: Vaya. ¿Y cómo fue crecer con un gemelo?
Chris: Bueno, en realidad casi crecí con… mi padre era como el «Gran Santini». Si alguno de vosotros [inaudible] tiene la edad suficiente para saber quién es Robert Duvall, os recomiendo encarecidamente que alquiléis esa película, porque así era mi padre. Mi hermano es casi* gemelo; lo que eso significa es que él es zurdo y yo diestro; mi pelo, el remolino de atrás, se me va hacia la derecha y el suyo hacia la izquierda. Así que es como mirarse en un espejo.
Johnny: Es increíble. ¿Y vosotros erais muy amigos de pequeños?
Chris: No, en realidad éramos totalmente opuestos. Quiero decir que en el colegio estábamos en guerra. Nosotros teníamos pelotas de goma y cuerdas; él tenía su pandilla y yo la mía, éramos totalmente diferentes. Porque cuando eres gemelo, la gente quiere saber quién puede darle una paliza a quién, quién es el más fuerte. Cuando los dos sois iguales, idénticos… De hecho, llegamos a cambiarnos de clase, así de parecidos éramos.
Johnny: Vaya. ¿Alguna broma chula que les hayáis gastado a vuestros padres o algo por el estilo aprovechando que podíais intercambiar los papeles?
Chris: Bueno, lo hacíamos cuando estábamos en primaria. A mí me gustaba su clase de plástica y, aunque no te lo creas, a él le gustaba mi clase de ciencias. Así que, durante unos seis meses, simplemente nos turnábamos. No sabíamos que estábamos haciendo nada malo; ¿estábamos en cuarto de primaria, más o menos? No fue hasta más tarde cuando el profesor finalmente se dio cuenta.
Johnny: Vaya. Me imagino que eso debe de ser bastante peligroso. Bueno, Chris, ¿tienes hijos?
Chris: La verdad es que tengo dos hijas. Tengo una hija de 16 años y otra de 14.
Johnny: ¡Oh, qué guay! Es genial.
Chris: ¿Y tú? ¿Dónde vives?
Johnny: Bueno, ahora mismo vivo en… por suerte, vivo en la costa central de California, pero crecí en Beau*, Carolina del Norte, allá arriba en las montañas, donde ahora mismo… creo que hoy la máxima va a ser de 0°. Así que, claro, estoy intercambiando mensajes con mis padres para decirles lo afortunado que soy de estar ahora mismo con una temperatura de 70° mientras ellos tienen la nieve amontonada en el porche y en la entrada de casa. Así que me siento muy afortunado de estar en la costa central. Y vivo aquí con mi mujer, que está a punto de dar a luz a nuestra primera hija en cualquier momento. Así que, si el episodio se queda en blanco o este es inusualmente corto, es de esperar que me haya ido al hospital para que nazca nuestra primera hija.
Chris: Claro que sí, hermano, yo me encargo, no hay problema. ¿Estás muy cerca del hospital? ¿Tardarás unos 10 minutos en llegar o es como una intervención de los servicios de emergencia?
Johnny: No, estamos a unos 20 minutos y es una carretera un poco secundaria. Hay uno justo al lado de la autopista que es enorme, pero hemos decidido ir a uno más pequeño; un poco más acogedor, con un toque más personal. Pero está un poco apartado de la autopista, así que espero poder sacar una de esas luces rojas, colocársela en el techo y hacer como en las películas: llevar a mi mujer a toda prisa al hospital para que nazca nuestra hija. Al menos será algo memorable, ¿no?
Chris: Lo sé perfectamente. Te cambia la vida y cualquiera te dirá que es increíble.
Johnny: Sí, estamos contando los días que faltan. Es muy emocionante.
Chris: Eso es fantástico.
Johnny: Bueno, Chris, ¿por qué no repasamos un poco cuál es el objetivo del programa? ¿Por qué decidimos poner en marcha «Silvertrac Extra»?
Chris: Bueno, ya sabes, John, este sector es realmente muy, muy complicado. Cada uno tiene su propia forma de llevar el negocio o de entrar en él. Muchos de los que están en esto son operarios que antes trabajaban como guardias de seguridad. Por eso no se ve a mucha gente con un máster en administración de empresas en este sector.
Johnny: Sí, y creo que, en las conversaciones que hemos tenido fuera de antena, hemos hablado mucho sobre la tendencia del sector a no querer compartir nada por miedo a que sus competidores se hagan con la información. Así que no se ve, como ocurre en muchos otros sectores donde hay mucha colaboración entre pares, trabajando juntos para ver qué funciona; especialmente, sé que en el sector de las start-ups y en gran parte del sector tecnológico, la gente está muy dispuesta a compartir lo que funciona y lo que no, mientras que en el sector de la seguridad no vemos eso con tanta frecuencia. Ya sé que tú y yo hemos hablado y que nuestro objetivo es, en realidad, ayudar a derribar esas barreras y compartir lo que funciona, porque tú y yo tenemos la oportunidad de trabajar con muchísimas empresas diferentes de todo el mundo. Podemos ver qué funciona y qué no, desde las operaciones hasta cómo contratan a sus guardias, pasando por recursos humanos, ventas…
Chris: Creo que vamos a poder crear un entorno totalmente diferente aquí porque, como ya hemos comentado, todo el mundo es muy competitivo. En realidad, lo que pasa es que tienen miedo. El sector es enorme; hay varios segmentos diferentes a los que estos chicos pueden dedicarse: el sector comercial, el residencial, las comunidades de propietarios, los distritos escolares y los hospitales. Hay numerosos sectores en los que estos chicos pueden involucrarse y, de nuevo, creo que es porque el sector está muy interconectado en el sentido de que un agente de seguridad —debería decir un agente que pasa de una empresa a otra— nunca sabe quién va a entrar por la puerta ni quién está trabajando con quién. Así que creo que, al reunir a todo el mundo y que aprendan lo que hemos hecho, mi [inaudible], creo que va a suponer un cambio radical para todos ellos.
Johnny: Sí, yo también lo creo sin duda, y tuve el placer de revisar, a finales de 2014, la lista completa de clientes de Silvertrac. La estaba revisando, y en la temporada baja, por Navidad, mi objetivo al analizar todos esos datos era intentar identificar tendencias en algunos de nuestros clientes que parecen tener más éxito que otros. Intentaba identificar qué diferenciaba a los que tenían éxito y sé que una de las cosas que destacaba, y era innegable, era que los clientes que habían trabajado de forma personalizada y habían podido pasar tiempo contigo tenían más probabilidades de triunfar, no solo con el software, sino también como negocio. Por eso sé que uno de nuestros objetivos es recrear ese proceso. No todas las empresas pueden simplemente subir por la 405 y pasar la tarde contigo, pero nos gustaría que las empresas más alejadas o que se encuentran en lugares remotos pudieran experimentar lo que realmente tienes que ofrecer, ya que te encuentras en una posición única al haber estado antes en su lugar como operador de seguridad.
Chris: Ya sabes, te lo diré: no tengo mucha experiencia en lo que se refiere a la universidad. Mis estudios universitarios son muy limitados; vine directamente del instituto, cursé un poco de carrera, como ya he mencionado, y luego me hice policía de calle. Ya sabes, quería seguir los pasos de mi padre; no tenía ni idea ni intención alguna de meterme en el negocio de la seguridad. Ya volveré sobre esto más adelante, pero a todo el mundo con quien hablo, desde el primer momento, les digo claro y sencillo: lo que estoy a punto de enseñaros… No soy ningún genio; lo que voy a hacer es deciros qué no debéis hacer, porque yo ya lo he hecho. Ya sabéis a qué me refiero, solo les digo: «Oye, escucha…», y ellos responden: «¡Vaya, Chris, eso es increíble!». Yo les digo: «Bueno, en realidad no es tan increíble; creo que solo estáis dándome la razón porque probablemente habéis vivido lo mismo a la hora de trabajar sobre el terreno, contratar guardias o tratar con diferentes clientes». Yo he pasado por eso, llevo 25 años en el sector, así que ya sabes, creo que ahí es donde, en cierto modo, rompemos el hielo al principio. Y ahí es donde la relación realmente se consolida; eso es, en realidad, de lo que se trata en este negocio: construir primero una relación, ¿verdad?
Johnny: Sí, claro que sí. Y creo que una de las cosas que nos propondremos evitar, para que quede claro desde el principio a todos nuestros oyentes, es que esto no va a ser un simple argumento de venta de Silvertrac. Nuestro objetivo es realmente aportar valor a nuestros oyentes, independientemente de si decidís utilizar Silvertrac o no. Y tendremos varios debates sobre temas en los que Silvertrac no tiene influencia, así que profundizaremos en los procesos de contratación exitosos. Profundizaremos en la gestión de las relaciones con los clientes. Habrá muchos aspectos del sector en los que Silvertrac no tiene influencia, pero estamos realmente preparados para profundizar en esas áreas y en los retos y problemas a los que os enfrentáis vosotros, nuestros oyentes; nuestro objetivo es ofrecer un programa que aporte valor en esos ámbitos y que no sea un discurso comercial. Además, aunque esperamos pasarlo bien y que resulte entretenido, el propósito del programa es, en realidad, daros herramientas para mejorar vuestro negocio. Así que probablemente este no vaya a ser como uno de esos programas de radio nocturnos que se ponen solo para pasar un par de horas mientras se está de patrulla. Esperamos que este sea un programa que os resulte útil y que, al final de cada episodio, os ofrezca medidas concretas que podáis poner en práctica para ayudar a mejorar realmente vuestro negocio y alcanzar vuestros objetivos como operadores, gerentes, etc.
Chris: Es una observación muy acertada. La tecnología es una cosa, y queremos invitar a todo el mundo; no importa lo que utilices, porque hay muchísima tecnología disponible, ya sea un sistema de seguimiento de recorridos o un GPS. No importa; lo que hemos venido a hacer aquí es simplemente compartir experiencias, compartir algunas de las cosas que hemos aportado para ayudar a la gente. Ya sabes, si hay gente que busca una herramienta, que venga a nosotros, porque lo hemos visto todo, ¿verdad? Lo hemos probado todo, yo incluido; llevo 25 años en esto, como ya he mencionado.
Johnny: Por supuesto. Y, Chris, ¿a quién va dirigido el programa?
Chris: Bueno, voy a empezar desde cero. Y creo que ahí es donde muchos propietarios y gente cometen el error; todo empieza justo ahí. Así que os diré que empieza por los guardias, pasando por los responsables de ventas o de desarrollo empresarial, pasando por recursos humanos, hasta llegar a los vicepresidentes y a los propietarios-operadores o directores generales. Creo que es un programa para todo el mundo.
Johnny: Y creo que eso nos lleva directamente a lo que pueden esperar nuestros oyentes. Lo hemos desglosado: «Silvertrac Extra» constará de dos tipos diferentes de episodios, por así decirlo. En primer lugar, vamos a estrenar una sección llamada «Pregúntale a Chris». Será un espacio que permitirá a nuestros oyentes enviar sus preguntas al programa a lo largo de la semana para que se respondan aquí mismo, en el programa. Esto tiene varias ventajas: en primer lugar, os permite aprovechar los conocimientos de Chris sobre problemas específicos a los que os enfrentáis en vuestros negocios, para sacar partido de su experiencia y de todas esas relaciones que tiene en el sector. Pero también os permite conocer, en primer lugar, otros problemas a los que se enfrentan otras empresas y, a continuación, ver cómo Chris, yo mismo o cualquiera de los invitados que tengamos en el programa les ayudamos a resolver ese problema o cuáles son sus recomendaciones. [interrupción en el audio]
Sí, lo que nos lleva al segundo tipo de programa que haremos: tendremos entrevistas completas en las que Chris y yo invitaremos a un invitado y, juntos, le entrevistaremos para conocer su perspectiva específica sobre el sector de la seguridad y sus recomendaciones. Hablaremos con empresarios del sector, veremos a qué problemas se enfrentan y qué han utilizado para alcanzar el éxito. Así que hay muchas cosas interesantes que esperar, lo que nos lleva a preguntarte, Chris: ¿por qué nosotros? ¿Por qué alguien debería valorar nuestra opinión? ¿Qué te da credibilidad en el sector de la seguridad? ¿Cuánto tiempo llevas en el sector de la seguridad?
Chris: Bueno, llevo más de 25 años en el sector. Dirigí y gestioné una empresa de seguridad en Los Ángeles, San Diego y el condado de Orange; lo hice durante 20 años y así fue como entró en juego el software. Y así es como lo desarrollamos: empezamos con la gestión de aparcamientos, una base muy básica, porque probablemente acepté a los peores clientes que cualquiera podría tener. Y aquellos de vosotros que estáis escuchando ahora mismo, sabéis exactamente a qué me refiero: al sector de los apartamentos. No es… es un sector complicado. Cuando tienes que lidiar con viviendas residenciales o con inquilinos de inmuebles comerciales, sobre todo con una comunidad de propietarios grande de 500 personas. Son 500 personas que pueden llamar y quejarse de tu guardia, así que es muy, muy difícil. La rotación es de unos 90 días, como todos sabemos. Da igual qué tipo de propuesta presentes, siempre van directamente a la última página para ver los precios, ¿verdad? Eso es lo que lo hace tan competitivo. Así que vamos a hablar no solo de mi experiencia en el sector a todos los niveles, de cómo surgió y de cómo se desarrolló el software, sino que también hablaremos de los clientes con los que he trabajado desde que abrimos Silvertrac y vendí mi negocio hace 10 o 12 años. Así que compartiremos muchas experiencias, John; es emocionante y también le daremos un toque divertido. Divirtámonos un poco con esto, mantengamos el interés de la gente.
Johnny: No, quiero retroceder un par de pasos, porque —como ya has mencionado un poco antes en el programa—, antes incluso de dedicarte a la seguridad, eras policía de calle en Los Ángeles. ¿Cómo era eso? ¿Cómo era tu día a día en el departamento del sheriff antes de dar el salto al sector de la seguridad?
Chris: Bueno, como he dicho, todo empezó con mi padre. Era agente de policía, o mejor dicho, ayudante del sheriff del condado de Los Ángeles, y cuando crecí, eso era lo que quería hacer. Era lo único que conocía. De hecho, antes de que mi padre me pegara cuando era niño, nunca me leyó mis derechos, así que quería [inaudible]. Era un sector bastante duro, así que pensé que, si no podía vencerlos, ¿por qué no unirme a ellos, no?
Johnny: Sí , ¡vaya!
Chris: Empecé como explorador policial a los 15 años y medio, y eso te permite trabajar en la comisaría en un puesto de menor rango, tomando huellas dactilares, redactando informes… ese tipo de cosas. Y luego, lo que te ofrece es que, cuando acumulas suficientes horas, puedes acompañar a los agentes en una patrulla. Así puedes experimentar de verdad lo que hacen los agentes de policía sobre el terreno y decidir si quieres dedicarte a ello a tiempo completo o no. Además, te hacen pasar por una academia de 18 semanas. Todos los sábados íbamos a la propia Academia del Sheriff, donde nos gritaban y nos regañaban cada fin de semana. Y, por supuesto, fue fácil porque me encariñé con todos los instructores, ya que me gritaban igual que lo hacía mi padre.
Johnny: Entonces, te han estado entrenando todo este tiempo, ¿verdad?
Chris: Sí, me habían estado preparando todo este tiempo. Es muy curioso, tuve que darle las gracias a mi padre cuando estaba allí en la cola pensando: «Vaya, todos estos otros chicos están teniendo crisis nerviosas». Y a mí me resbalaba todo como el agua a un pato.
Johnny: Vaya, eso es increíble.
Chris: Sí, lo divertido vino después, cuando intenté presentar la solicitud, al cumplir la mayoría de edad —otra anécdota graciosa—: fui a la entrevista oral y pensaba que ya lo tenía hecho, que había aprobado el examen escrito. Fui con mi padre, que me acompañaba, y nos dirigimos al tribunal de la entrevista oral. Me había dado todas las preguntas de antemano, así que, durante la entrevista, pensé que lo había hecho muy bien. Salí y, dos días después, recibí una carta que decía que quizá no era lo suficientemente asertivo debido a mi aspecto juvenil. Tenía una cara de niño de verdad. Así que me rechazaron y nunca olvidaré la mirada de mi padre, como diciendo: «¿Qué has hecho mal?». Y yo le dije: «¡Papá, respondí bien a todas las preguntas!». Por suerte, pude recurrir la decisión y volver a presentarme un par de años más tarde, lo cual fue una ventaja para mí. Pero a lo que quiero llegar es a que, tras la graduación de la Academia, te destinan a un centro de detención y yo empecé en la cárcel del condado de Los Ángeles. Y en el condado de Los Ángeles, así es como funciona —tienes que recordar esto—: todos los detenidos ingresan en el centro principal. Así que todo el mundo del condado de Los Ángeles —todos los miembros de bandas, todos los delincuentes de todas las ciudades de la región del condado de Los Ángeles— acaba en este centro de detención tan duro. Eso te da la oportunidad real de sentarte y aprender en ese entorno. Tienes a todos los delincuentes, a toda clase de gente [inaudible] de todas las ciudades. Así que es una buena base antes de salir realmente a la calle.
Johnny: Vaya. Seguro que has visto cosas que te han abierto los ojos y has vivido experiencias bastante singulares nada más empezar.
Chris: Sí, bueno, te puedes imaginar lo que es estar en un centro de detención, siendo joven, rodeado de todos esos delincuentes peligrosos. Te están tomando el pelo, no sabes qué esperar… Así que es un buen campo de entrenamiento antes de salir a la calle de verdad, y tuve mucha suerte de que, mientras estuve detenido, me incorporaran a la unidad especializada en bandas. Y tengo un muy buen amigo, que es mi mentor, llamado [inaudible]; espero poder contar con él en estas conversaciones más adelante. Por aquel entonces era teniente y llevaba muchos, muchos años trabajando en el ámbito de las bandas callejeras. Así que, en cierto modo, me guió y me preparó antes de que saliera a la calle y trabajara en la zona de [inaudible].
Johnny: Vaya, ¿y cuánto tiempo estuviste en el Departamento del Sheriff antes de montar tu propia empresa de seguridad? ¿Cómo fue esa transición?
Chris: Te diré una cosa: nunca pensé que fuera a dejar el cuerpo. Pero mientras estaba en el cuerpo, comenté que mi padre era policía y que teníamos una afición realmente singular: la aviación deportiva, con aviones experimentales de verdad. Él me enseñó a volar cuando era niño. Era piloto. Recuerdo que, cuando tenía… vaya, creo que unos cinco o seis años, ni siquiera llegaba a los pedales del timón. Mis pies aún colgaban por encima del asiento delantero y él me llevaba a volar después de terminar su turno, a altas horas de la noche. Y de hecho volábamos sobre las luces de la ciudad y él nos enseñaba a pilotar. Así que esa fue una de las [inaudible] y luego, por desgracia, murió en un avión experimental en el que estábamos volando. Se llama el BD 5; ya sabes, el de James Bond, ¿ese pequeño jet con el que voló a través del granero? Eres más joven que yo, así que quizá no lo hayas visto, pero era ese tipo de avión y falleció en 1992. Y cuando murió… sí, fue bastante trágico; de hecho, yo estaba participando en la carrera de [inaudible] a Las Vegas, la «Sheriff’s Run», algo así como la gran carrera que organizan cada año. De hecho, fue el mismo día de esa carrera. Así que tuve que pedir una baja, lo cual…
Johnny: ¡Vaya, seguro que fue difícil!
Chris: Sí, pasamos por una época bastante difícil. Mi madre tenía una casa en construcción en aquel momento y mi padre estaba intentando terminarla. Así que me tomé una excedencia, lo que me llevó a conocer a alguien que acababa de montar una empresa de seguridad y, por cuestiones de tiempo, la cosa despegó a partir de ahí.
Johnny: Vaya, increíble. ¿Así que estuviste algo más de una década en la oficina del sheriff? ¿En el Departamento del Sheriff? Y luego pasaste a trabajar en una empresa llamada Anderson’s Security. ¿Cuánto tiempo llevabas dedicándote específicamente a la seguridad antes y cómo se incorporó el tema del aparcamiento a todo eso?
Chris: Bueno, cuando trabajaba en el departamento, no tenía muy claro si quería irme. Así que, durante esa baja temporal, lo que hice fue ponerme en contacto con el propietario de una empresa llamada Brew Security. De hecho, él tenía su sede en la zona de West Covina, junto a la autopista 10; no recuerdo el nombre exacto. Estaba en la zona de West Covina. Él y yo nos asociamos y yo trabajé a tiempo parcial mientras seguía trabajando en el departamento, para ver si encajaba bien. Por desgracia, en aquella época el condado de Los Ángeles no permitía compaginar ambos trabajos. No se podía trabajar como agente de seguridad ni tener vínculos con una empresa de seguridad si se era agente de policía. Era un conflicto de intereses. Así que tuve que tomar una decisión y, aunque trabajar con él iba muy bien, la verdad es que fue casi como perder a un familiar. Simplemente acepté un trabajo; quería hacer algo diferente y eso fue lo que decidí hacer. Cogí mis ahorros para la jubilación y me lancé de lleno [inaudible].
Johnny: Vaya, increíble, increíble. Así que eso te llevó a la gestión de aparcamientos, que fue lo que te llevó a crear el software. Buscabas una herramienta que te permitiera agilizar un poco más los servicios de gestión de aparcamientos, ¿verdad?
Chris: Sí. De hecho, los primeros clientes con los que trabajábamos… hay que recordar que esto fue cuando el sector de la seguridad estaba dando sus primeros pasos, era algo totalmente nuevo. Quiero decir que la única empresa que realmente conocían por aquel entonces era Wackenhut. No había demasiadas empresas en el mercado, así que era algo muy, muy nuevo. Y la mayoría de los complejos con los que teníamos contratos eran comunidades de apartamentos y comunidades de propietarios, así que ese era el grueso del trabajo que prestábamos. Ahí es donde empezamos nuestra actividad principal. Y en California, especialmente en el sur de California, el aparcamiento es la primera de las dos razones principales por las que los residentes se marchan de la comunidad. Así que a los administradores les resultaba muy difícil mantener o conseguir sus bonificaciones y mantener la ocupación —lo que llaman el «95,5»—, es decir, mantener el complejo lleno. Siguen queriendo una rotación decente*, pero tienen que mantener el complejo lleno. Así que ahí estamos nosotros, proporcionando las patrullas de seguridad o de cortesía y realizando los cierres rutinarios, mientras ellos preguntan constantemente [inaudible] por los vehículos, los coches que estaban aparcados en las plazas reservadas o en las de visitantes. Así que pensé: «¿Y si pudiera encontrar una forma de agilizar el proceso? La retención sería enorme». Así que aprendimos a eliminar ese proceso y así es como surgió la aplicación de aparcamiento.
Johnny: Vaya, qué transición tan genial. Y luego, si avanzamos unos 10 años, cuando ya te dedicabas a tiempo completo a Silvertrac, te enfrentaste a una adquisición, ¿verdad? Decidiste que… el software había despegado y parecía realmente una solución que podía funcionar para todo el sector. Así que alguien se puso en contacto contigo y te hizo una oferta. ¿Cómo fue la venta de Anderson Security y luego la transición a Silvertrac?
Chris: Bueno, os lo voy a contar. La cosa va aún más allá: si sabéis que, durante ese periodo, tuve mucho éxito con mi primer negocio e incluso tuve que cerrarlo. Crecimos tan rápido que ni siquiera podía pagar las nóminas. Para los que estáis escuchando, seguro que os habéis pasado por eso. De hecho, tuve que mudarme a un lugar donde el correo se repartía por las mañanas para poder comprobar si podía pagar las nóminas, porque los clientes no pagaban a tiempo y, por mucho que consiguiera contratos, no conseguía el dinero lo suficientemente rápido. De hecho, tuve que cerrar el negocio. Así que, en realidad, tuve un par de negocios que tuvimos que reestructurar y volver a poner en marcha. Soy nuevo en este sector. Así que todo esto entró en juego: el aparcamiento iba bien, las patrullas de seguridad, los guardias fijos… todo eso. Obviamente, hicimos crecer bastante el negocio en Los Ángeles y luego se expandió por el condado de Orange, porque teníamos propiedades asociadas en otras comunidades que querían unirse a nosotros en el negocio. Y a partir de ahí, en realidad, creció hacia el sur. Tuvimos la oportunidad de conseguir un contrato enorme ese mismo día; se llamaba «Garden Communities». El promotor de allí tenía todo tipo de problemas con el aparcamiento. Intentó contratar a una empresa de aparcamientos y, literalmente, le sacaron cientos de miles de dólares solo por el registro de los permisos. Así que me invitó a ir, entendió la situación, me preguntó por la oportunidad y, de hecho —aunque no te lo creas, John—, me cedió por completo… me dio la suite principal allí y me dijo: «Oye, ven aquí y, si consigues que esto funcione, te daré todos los contratos hasta llegar, con el tiempo, a 80 000 viviendas». Te quiero aquí y quiero que recuperes la confianza de los residentes. Si puedes demostrar que el módulo de aparcamiento funciona —lo cual, por lo que he oído de otros grupos de aquí, has hecho con mucho éxito—, te cederé todos los contratos de seguridad. Además, incluso te cederé los de mantenimiento y el servicio de atención telefónica, y te dejaré gestionar o atender esas llamadas de servicio.
Johnny: Parece una llamada que a todo el mundo le gustaría recibir.
Chris: Sí. Pero tengo que decirte que era un tipo… Le llamaban «los amigos de Stewart», ¿verdad? Los FOS… Si sabías cómo llevarte con él, era un socio fantástico, pero si le hacías algo mal, las cosas podían torcerse muy rápido. Y ¿sabes qué? Hicimos un trabajo estupendo, lo desarrollamos y constituimos la sociedad. De hecho, gran parte del software se desarrolló allí. Así que pasó de ser un módulo de gestión de aparcamientos —que permitía a los residentes dar de alta sus vehículos en línea a través de nuestro sistema, liberando a los administradores de esa tarea y esas responsabilidades— a la gestión de incidencias, hasta el punto de que los residentes ahora no solo podían dar de alta sus vehículos, sino también informar de un problema de aparcamiento. Pero podían entrar y, de hecho, dar de alta e informar de un problema de seguridad y, fíjate, de problemas de mantenimiento; conectarse a Internet e informar de un problema de mantenimiento. Ahora bien, cuando hacían cualquiera de esas cosas, especialmente lo de mantenimiento [inaudible], la información llegaba directamente a un monitor central al que tenían acceso los equipos de mantenimiento, como ya sabes, y también los administradores. Se podía notificar a todo el mundo si se trataba de un incendio, una inundación o cualquier otra emergencia. Así que realmente agilizó el funcionamiento; literalmente, nos sentábamos en la caravana, podíamos presentar cifras y mostrarle el número de llamadas atendidas, y eso nos abrió las puertas a un contrato enorme. Fue fantástico. Y lo llevamos a cabo durante casi, probablemente, 10 u 11 años. Entonces, una empresa se puso en contacto conmigo cuando nuestro software estaba a punto de completarse y me dijo: «Oye, escucha, tienes que irte. Estás consiguiendo contratos por ahí, ¿qué tenemos que hacer? Déjame comprar tu empresa y tú deberías dedicarte a vender esto al sector de la seguridad». Así que, en cierto modo, siento que aquel día nos fuimos un poco pronto. Debería haber aguantado, porque en aquel momento teníamos el mercado en nuestras manos, pero estaba tan agotado y tan cansado de quedarme hasta tarde para sacar adelante el negocio. Y sería estupendo reducir un poco la plantilla, vender la empresa, invertir dinero en el software y crecer a partir de ahí. Eso es lo que hicimos.
Johnny: Vaya, increíble. Es una historia impresionante… parece una historia impresionante. Estoy seguro de que más adelante profundizaremos un poco más en ese proceso, porque hay muchísimas cosas que tener en cuenta a la hora de traspasar realmente una empresa y de preparar al comprador para que tenga verdadero éxito con esos contratos. Sé que tiene un gran impacto en tus clientes y, al dar el salto al software, estoy seguro de que fue un territorio completamente nuevo. Así que avanzamos 11 años desde la venta de Anderson Security hasta donde estamos hoy con Silvertrac, y tú has estado… ¿me equivoco? ¿Silvertrac lleva ya 11 años en la forma en que lo conocemos hoy?
Chris: Sí, de hecho creo que estamos casi a punto de llegar a los 13. Te diré una cosa, John: cuando desarrollamos Silvertrac, cuando todavía usaban esos viejos teléfonos Motorola de Sprint, Android ni siquiera había salido al mercado, ni tampoco Apple ni iOS.
Johnny: Sí, creo que de hecho vi algún material de marketing antiguo de cuando se usaban esos pequeños móviles plegables tipo «ladrillo» y me pareció un poco curioso. Eran folletos de papel antiguos; claro que ahora lo hacemos todo en formato digital, pero sin duda se remonta un poco más atrás de lo que quizá la tecnología actual podría soportar. Parece que te adelantaste un poco a tu tiempo, pero creo que al final todo encajó en su sitio…
Chris: Sí, déjame contártelo. Este era el mayor problema que teníamos por aquel entonces: nuestro guardia no podía usar la aplicación porque tiene más de 60 años y los pulgares le quedan demasiado grandes. [Inaudible]. ¿Hasta qué punto se solucionó eso?
Johnny: Vaya, eso es increíble.
Chris: …el lápiz óptico , ¿no? Sí, eso viene de hace mucho, de hace mucho, hermano.
Johnny: Y, de hecho, así fue como te conocí. Yo era cliente de Silvertrac. Por aquel entonces, me había mudado de Carolina del Norte a California, precisamente para dedicarme al golf. Quería alejarme de la nieve; había jugado al golf durante toda la universidad. Llevaba unos seis meses viviendo de nuevo en casa de mis padres y necesitaba urgentemente dar un nuevo paso, pero se acercaba el invierno y todos los campos de golf estaban cerrando. Así que decidí que California era un lugar mucho mejor para decidir cuál sería mi próximo paso. No sabía si podría ser el golf, pero quería intentarlo. Así que me mudé, metí todas mis cosas en un [inaudible] y me trasladé a la costa central de California, donde vivo hoy en día. Conseguí un trabajo en un campo de golf y tenía una licenciatura en marketing. No tenía muy claro si eso era lo que quería hacer; ninguna de las ofertas de trabajo que me llegaron nada más terminar la universidad me llamaba realmente la atención. No era algo que me apasionara y, mientras estaba aquí, surgió una oferta de trabajo en una empresa de seguridad local para poner en marcha, por primera vez en sus 32 años de historia, un departamento de ventas. Así que pensé que parecía algo divertido: poder crear un programa y, al mismo tiempo, marcar la diferencia desde el primer día. Así que decidí aceptar el trabajo en ventas y marketing…
Chris: No quiero interrumpirte, pero tengo que hacerte una pregunta. ¿Te ha dado una pelota de golf en la cabeza? No lo entiendo. ¿Qué te llevó a dedicarte al sector de la seguridad? ¿Te informaste bien? Es que pareces un tipo con mucha formación. Sé que ahora lo eres, y lo eres, así que… ¿qué ha pasado aquí?
Johnny: El golf es un mundo muy competitivo: cuando pasas de jugar al golf, incluso en la universidad —yo ya tenía un nivel bastante alto—, mi hándicap por aquel entonces era de +2, pero cuando tienes que pasar de meter un putt de 6 pies para ganar un premio en metálico, como un vale de regalo para la tienda de golf, a tener que meter esos mismos putts para poder llevar comida a la mesa, la cosa cambia un poco. Pasarse al mundo profesional es un juego completamente nuevo y yo no tenía muy claro si me gustaba jugar al golf como trabajo. La transición fue difícil y, sobre todo cuando llegas a los torneos más importantes, jugar al golf profesional es algo muy codiciado. Así que había mucha competencia y, poco a poco, se estaba convirtiendo en algo que ya no me resultaba tan agradable. Había mucha presión; solo tenía 23 años, así que, a la hora de plantearme hacer algo, creo que mentalmente aún no estaba preparado. Empecé a descubrir mi pasión por los negocios, así que leía muchísimo y sentía de verdad que tenía mucho que aportar en algún sitio. Y cuando se abrió la puerta, no es que llevara soñando desde los 5 años con dedicarme a la seguridad, pero fue una gran oportunidad para tener influencia desde el primer día en una empresa local. Así que di el salto y aquí estoy, un par de años después.
Chris: Bueno, no tengo ninguna queja, hermano, porque la verdad es que ha sido un placer trabajar contigo. Lo he disfrutado mucho, ha sido fantástico.
Johnny: Sí, es curioso porque cuando Silvertrac se presentó en la junta, tú y yo empezamos a trabajar juntos, ya que creo que durante un tiempo había sido un tema de la alta dirección y aún no había llegado al punto en el que yo pudiera incluirlo en nuestros pliegos de licitación. Pero cuando realmente supe qué era Silvertrac, sentí que —dado que durante mis primeros cuatro a seis meses en la empresa de seguridad estuve intentando averiguar qué nos diferenciaba de nuestros competidores, ya que tenía que recurrir a competir en precio porque no había nada que pudiera incluir en nuestra propuesta que realmente nos hiciera destacar frente a ellos— Todo el mundo decía que impartía formación, todo el mundo decía que contaba con los mejores guardias; así que, cuando me sentaba codo con codo o veía otras presentaciones o propuestas similares, me costaba muchísimo encontrar qué nos hacía diferentes. Así que, cuando vi aparecer Silvertrac, supe que nadie más lo tenía; ninguno de mis competidores en mi mercado local utilizaba nada parecido. Así que me encargué personalmente de aprender a manejar el software e implementarlo en las dos primeras propiedades de nuestra empresa. Y así fue como trabajé codo con codo contigo; aquellos eran los tiempos en los que hacíamos formación de forma individual, pasando mucho tiempo contigo al teléfono. Tuve la suerte de que siguieras contestando al teléfono y nunca te rindieras, porque creo que hubo momentos en los que tú y yo pasábamos varias horas al día trabajando en la puesta en marcha de esto, no solo como software, sino también, más adelante, en la parte de gestión de aparcamientos. Y, por suerte, seguiste contestando al teléfono y, un día, te llamé con una idea: tenía una idea empresarial propia sobre un software, algo similar para el sector de la seguridad. Me invitaste a Huntington Beach para hablar un poco más sobre la idea, pero también para que me contarais en qué estabais trabajando en Silvertrac. Y, seis meses después, era mi primer día en Silvertrac, y ya llevo aquí con vosotros aproximadamente un año y medio. Sin duda, ha sido una experiencia muy divertida y creo que aún nos esperan muchas cosas buenas por venir.
Chris: Bueno, tú eras una persona con visión de futuro. Como sabes, hablamos del negocio, debatimos una y otra vez sobre algunos de los problemas y sobre qué te iba a diferenciar, y ni siquiera sabría decirte cuántas veces nos reunimos para compartir esa visión, ¿verdad? No se trataba de la tecnología, sino del proceso, del concepto; se trataba de ser un socio, no un proveedor, de cómo ibas a llevar a cabo esa transición, ese cambio con el cliente, ¿verdad? Tienes que hacer algo por ellos y tú lo captaste, porque te aseguro que yo estoy bastante ocupado con los clientes que ya tenemos y hablando con la gente. Y todo el mundo solo quiere volver a la rendición de cuentas, pero piensan que se trata únicamente de la rendición de cuentas del GPS. Y lo que realmente me gusta de ti, John, y lo que he notado, es que siempre has querido llevarlo al siguiente nivel y que sabes escuchar. Cuando te pedí que hicieras algo, te pusiste manos a la obra, lo llevaste a cabo y viste los resultados de inmediato, ¿no es así?
Johnny: Sí. La verdad es que… la verdad es que, mirándolo ahora, fue bastante impresionante: no sabía qué se consideraba normal en el sector y, en poco menos de tres meses, ya había ganado un cuarto de millón de dólares. Estaba desbordando nuestras capacidades operativas; teníamos dificultades para encontrar guardias y cubrir los puestos porque lo había vendido tan rápido. Y tenía la ventaja de que —a diferencia de los demás— no estábamos realmente cerca de Los Ángeles; yo estaba lo suficientemente al norte de Los Ángeles y lo suficientemente al sur de San Francisco como para encontrarnos en una especie de pequeña zona propia. Y nadie más utilizaba ningún tipo de software; todos los demás redactaban informes. Nadie más utilizaba siquiera sistemas de ronda de guardias. El mercado estaba completamente sin explotar, así que era algo muy nuevo y fui bastante agresivo, hasta el punto de que conseguimos bastante volumen de negocio, ya que también era una herramienta estupenda para los clientes. Así que, al asociarnos con nuestra empresa, que llevaba más de 30 años en el mercado, contábamos con suficientes contactos y se generó suficiente expectación como para marcar una gran diferencia en los resultados tras la introducción de Silvertrac. Así que fue emocionante, por decir lo menos.
Chris: Sí, y creo que cuando te incorporaste, te presenté a bastantes personas, ¿verdad? A las que podías llamar por teléfono y hacer un seguimiento, y que habían vivido la misma experiencia. Y, de nuevo, eran personas con esa visión, con esa comprensión. Ya sabes que tengo pasión por esto; se nota en mi voz; parece que me haya tomado dos tazas de café a todas horas, pero es lo que creo. Esto me sale del corazón, me motiva y me apasiona muchísimo porque sé lo que funciona. Me lo dicen todos los clientes; ayudo a los clientes a ponerse en marcha y luego me encargo de sus clientes, de sus llamadas. Y llevo 10 años en esto, por todo Estados Unidos.
Johnny: Sí, y creo que la mayor diferencia cuando la gente habla contigo es que, ya sabes, la mayoría de las veces no se trata de una llamada comercial típica. Lo que realmente alimenta tu pasión por hablar con tanta gente es que sabes lo que es estar sentado cenando y no poder disfrutar simplemente de una velada con tu mujer, tener el teléfono sonando constantemente o la presión de pagar las nóminas, o que los guardias estén haciendo constantemente cosas que ponen en peligro tus contratos. Sabes lo que es trabajar en ese ámbito, así que gran parte de lo que haces no es solo para ti, al crear una empresa tecnológica, sino que te mueve el deseo de ayudar a personas que, al igual que tú, han vivido una década o más en esa situación; y creo que eso es lo que realmente mola. La gente lo nota cuando hablamos —y eso es en gran parte lo que esperamos transmitir en este programa—, que realmente nos importa. Esperamos ofreceros las herramientas necesarias para alcanzar de verdad el objetivo de salir de esa «carrera de ratas». Es decir, la presión constante a la que os puede someter el sector de la seguridad. Este puede ser un sector agradable; hay muchas cosas estupendas en el sector de la seguridad. Esperamos ponerlas de relieve y conseguir que disfrutemos más de nuestros días, hasta el punto de que nos apetezca levantarnos los lunes por la mañana.
Chris: Por supuesto, y para aquellos de vosotros que queráis mantener vuestro matrimonio y acabéis de entrar en el sector de la seguridad, tenéis que llamarme; os diré cómo hacerlo, porque a mí me costó mi primer matrimonio. Estás intentando cenar, el teléfono no para de sonar, estás llamando a tus supervisores para asegurarte de que están haciendo el seguimiento y a los guardias. Es un círculo vicioso, sin duda alguna. Así que, bueno, bromas aparte.
Johnny: Sí, creo que Chris se va a despedir… Hoy estamos terminando, así que, antes de despedirnos, lo que nuestros usuarios o oyentes pueden hacer para ayudarnos de verdad es simplemente crear algo que sea valioso. Si has escuchado el episodio hasta el final, muchísimas gracias por dedicar tu tiempo a que Chris y yo pudiéramos presentar aquí nuestra idea y la visión del Silvertrac Extra. Esperamos que hoy hayáis sentido que nos habéis conocido un poco mejor a los dos. Si podéis, por favor, haced clic en el botón de compartir, ya sea en Twitter, Facebook o LinkedIn; cuantos más oyentes tengamos, más tiempo, energía y dinero podremos invertir en ofreceros un programa que realmente valga la pena. Y luego, no dudéis en introducir vuestro correo electrónico y suscribiros a las actualizaciones. No querréis perderos ningún episodio nuevo, así que aseguraos de suscribiros. Recibirás un correo electrónico cada vez que se publique un nuevo episodio; además, haz clic en el botón «Pregúntale a Chris» y envía tus preguntas. La mitad de nuestro contenido, o de los episodios que publiquemos, se centrará en las preguntas que nos enviéis. Así que, si hay algún tema o idea que te gustaría que tratáramos en alguno de nuestros próximos episodios, no dudes en enviárnosla. Chris, ¿alguna palabra de despedida antes de dar por concluido nuestro episodio inaugural de Silvertrac?
Chris: No, creo que lo hemos hecho bastante bien para ser la primera vez. ¿Qué te parece?
Johnny: Sí, claro. No he oído ladrar a ningún perro, no ha habido heridos, así que creo que hemos superado la primera. Supongo que si tú y yo somos los únicos que hemos escuchado esto, sabremos que probablemente podríamos haberlo hecho un poco mejor, pero supongo que el resto ya se verá.
Chris: No, creo que está bien… Y, de nuevo, chicos, escuchad: vamos a dar por terminado esto. Tenemos a gente estupenda que se unirá a nosotros para futuras entrevistas. Así que no os olvidéis de enviar vuestras preguntas, como ha mencionado antes Johnny. Ha sido un placer.
Johnny: Por supuesto . Bueno, gracias a todos por acompañarnos y que tengáis un día estupendo. Nos vemos en «Silvertrac», el «Silvertrac Extra», episodio número dos.
Ver el siguiente episodio: ¿Quieres dedicarte a la gestión de aparcamientos? ¿Y ahora qué?
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