Medidas clave que el servicio de seguridad de la universidad puede adoptar para mejorar la seguridad en el campus
Trackforce
9 de julio de 2021 · 4 minutos de lectura

Medidas clave que el servicio de seguridad de la universidad puede adoptar para mejorar la seguridad en el campus
Al comenzar el nuevo curso académico, millones de estudiantes universitarios volverán a las aulas con la intención de «reanudar el aprendizaje». Esto supone más clases presenciales sin tantas restricciones.
Los equipos de seguridad de los campus se enfrentan a un reto: proporcionar el nivel adecuado de protección al tiempo que gestionan el aumento del número de alumnos. Hay varios aspectos clave en los que los equipos de seguridad deben centrarse para garantizar que se reduzca al mínimo el riesgo de que se produzcan incidentes graves durante este curso académico.
Los campus se enfrentan a unas cifras alarmantes
Al analizar las estadísticas sobre delincuencia y violencia en las universidades y centros de enseñanza superior, se comprende por qué los equipos de seguridad buscan formas de mejorar los niveles de seguridad y protección. En 2019, se denunciaron casi 28 000 delitos en 10 000 campus universitarios de Estados Unidos; el 50 % de estos delitos fueron agresiones físicas o sexuales.
Por muy impactantes que sean esas cifras, lamentablemente solo son las que se denuncian. De todos los delitos denunciados, el 20 % nunca se comunica a la seguridad del centro ni a las autoridades locales. En un estudio reciente sobre la violencia en el lugar de trabajo, el 44 % de los profesores afirma que no se siente seguro en los centros educativos debido al temor a posibles actos violentos.
La necesidad de garantizar la seguridad y la protección establece unos requisitos muy exigentes para la seguridad en el campus. Ahora, con el aumento de los temores ante la pandemia y las preocupaciones por la vuelta a las clases presenciales, existe un mayor riesgo de que se produzcan posibles incidentes de seguridad.
En un informe reciente publicado por los CDC el año pasado, el 40 % de las personas encuestadas afirmaron haber sufrido algún tipo de trastorno mental como consecuencia de la pandemia y el aislamiento. Estos efectos no siempre desaparecen y podrían repercutir en el estado de ánimo de los alumnos cuando regresen a los centros educativos en otoño. Todos estos factores deben tenerse en cuenta a la hora de planificar cómo se preparan los equipos de seguridad de los centros para protegerlos y garantizar su seguridad.
Planificación para el futuro: la seguridad en la educación superior está evolucionando
En un reciente Informe sobre seguridad corporativa, se preguntó a los profesionales de la seguridad del sector educativo cuáles eran sus principales prioridades para 2021. El 86 % de los encuestados afirmó que tenía previsto implementar mejores procesos y herramientas de gestión de incidentes.
Dado que muchas de las amenazas e incidentes se producen tanto dentro como fuera del campus, el servicio de seguridad debe garantizar una respuesta rápida y una notificación precisa de los incidentes, todo ello con el fin de ayudar a las autoridades locales y a los equipos de seguridad internos a resolver rápidamente los problemas. Además, contar con una solución estandarizada para la notificación de incidentes contribuye a mejorar el análisis de datos, lo que puede ayudar a descubrir formas proactivas de mitigar el riesgo de incidentes futuros.
Además, el 79 % afirmó que mejorará su proceso de gestión de visitantes y las herramientas relacionadas con el seguimiento de los visitantes en los campus.
Entre los procesos de seguridad adecuados en los centros de enseñanza superior se incluyen soluciones de vigilancia, como cámaras y sensores de movimiento. En combinación con soluciones de control de acceso, los equipos de seguridad pueden impedir el acceso no autorizado.
Dada la gran cantidad de visitantes que entran y salen del campus, disponer de una lista en tiempo real de los visitantes previstos y de una lista de visitantes no autorizados puede ser, literalmente, un salvavidas en materia de seguridad.
La tecnología sigue contribuyendo a reducir los riesgos para la seguridad en el campus
Si analizamos las tecnologías que existen actualmente en las universidades y centros de enseñanza superior, vemos que muchas de ellas están diseñadas para supervisar y restringir el acceso a personas no autorizadas. Sin embargo, se obtienen más beneficios con herramientas adicionales.
Las fuerzas de seguridad están adoptando soluciones móviles que realizan un seguimiento de las patrullas y los recorridos, garantizando así que sus guardias pasen por los puntos de control y comprueben la seguridad de las zonas críticas de alto riesgo.
Lo más importante es la capacidad de transmitir información en tiempo real a estos guardias en caso de que se produzca un incidente. El tiempo de respuesta es fundamental, y los equipos de seguridad están recurriendo a centros de mando centralizados que permiten la notificación masiva en tiempo real y la geolocalización para localizar a los equipos más cercanos que puedan intervenir ante un incidente. De este modo, cuando un alumno pulsa un botón de pánico o activa una alarma, el equipo de seguridad puede avisar al personal más cercano, reduciendo así el tiempo de respuesta y mitigando el riesgo de que se produzcan daños mayores.
Prevemos que este otoño pueda suponer un paso positivo en la dirección correcta. La vuelta a la normalidad de las clases en nuestras universidades y centros de enseñanza superior implicará que los servicios de seguridad adopten medidas propias para garantizar que el regreso sea lo más seguro posible. Esto incluye la actualización del personal y los procesos, así como la adaptación software de seguridad del campus para ayudar a reducir el riesgo y mejorar la eficiencia en la respuesta ante amenazas.
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