¿Por qué dimiten los buenos guardias de seguridad?

El equipo de Trackforce

Trackforce

25 de julio de 2015 · 3 minutos de lectura

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¿Por qué dimiten los buenos guardias de seguridad?

No hace falta decir que la baja de los guardias de seguridad es un gran problema en el sector de la seguridad. La tasa de rotación anual ronda el 100 por ciento y, en el caso de algunas empresas más pequeñas, puede llegar incluso al 300 o al 400 por ciento. El proceso de sustitución de empleados conlleva gastos como los trámites administrativos, la formación y los errores cometidos por guardias de seguridad sin experiencia. Retener a los empleados y reducir la rotación es una forma clara de que las empresas mejoren su servicio y reduzcan sus costes.

¿Por qué dimiten los guardias?

Cuando CareerBuilder realizó una encuesta entre trabajadores de todos los sectores en 2014, el 58 % afirmó que tenía previsto cambiar de trabajo ese año. Si nos fijamos en los motivos más habituales por los que la gente quiere cambiar de trabajo, es evidente que muchos de ellos son perfectamente aplicables al sector de la seguridad.

  • El 45 % no está satisfecho con sus oportunidades de promoción: esto empieza ya en la entrevista. Conoce al empleado, pregúntale por sus objetivos profesionales y muéstrale cómo puede alcanzar lo que desea en tu empresa.
  • El 39 % no está satisfecho con la conciliación entre la vida laboral y personal: «Si trabajas en el turno de noche, es muy difícil tener una vida familiar de calidad», ha dicho Johnny en el episodio de hoy. Haz todo lo posible por satisfacer las necesidades de los empleados a la hora de organizar los horarios y busca vigilantes que puedan asumir los turnos de madrugada.
  • El 37 % tenía una opinión negativa sobre el desempeño del jefe: Este tema se trató en el episodio 32. Los guardias tienen que poder acudir a ti para expresarte sus preocupaciones sobre los supervisores; de lo contrario, dimitirán.

Todo empieza por ti

Como dijo Harry Truman: «La responsabilidad recae aquí». Hay que poner a los guardias en condiciones de tener éxito y hacer que se sientan apreciados y valorados. Siempre habrá gente que renuncie por el sueldo o porque, sencillamente, no estaban hechos para ese trabajo desde el principio, pero muchos acaban marchándose porque los propietarios o los directivos no se esfuerzan lo suficiente por mantenerlos contentos.

Si, por ejemplo, acabas asignando a un guardia el mismo trabajo rutinario y aburrido todos los días, acabará dimitiendo solo para poder hacer algo diferente. Tienes que demostrarles que hay margen para crecer, para ascender y la oportunidad de alcanzar sus objetivos en tu empresa. Los buenos guardias dimiten cuando:

  • No lograron dar rienda suelta a sus pasiones
  • No se atrevió a plantarles cara
  • No lograron despertar su creatividad
  • No lograron desarrollar sus habilidades

Otros guardias simplemente se dan cuenta de que sus jefes no los valoran. Si se les trata como si fueran un simple número en una hoja de cálculo, si no se tiene en cuenta su opinión y si la empresa no invierte en ellos, nunca desarrollarán ningún tipo de lealtad y se marcharán en cuanto surja otra oferta. Los buenos guardias dimiten cuando:

  • No se les ha dado voz
  • No le importó
  • No supo liderar

Por último, los guardias, como cualquier otra persona, quieren que se reconozca su buen trabajo. Los buenos guardias establecen relaciones con los clientes, encuentran soluciones creativas a los problemas que surgen in situ y van más allá de lo que exige su puesto. No reconocer ni recompensar ese trabajo no solo frustra a los guardias, sino que les demuestra que ni siquiera les prestas atención. Los buenos guardias dimiten cuando:

  • No se han reconocido sus contribuciones
  • No lograron asumir una mayor responsabilidad
  • No has cumplido con tus compromisos

Probablemente, este último sea el más importante. Si no cumples los compromisos que has adquirido con los guardias en cuanto a horarios, aumentos salariales, ascensos, etc., ellos no se sentirán comprometidos contigo. Establece una relación auténtica con tus guardias, invierte en su éxito y demuéstrales que pueden confiar en que velarás por ellos. Si haces todo eso, más guardias competentes se quedarán contigo.